caperucita y el lobo jugando a inFamous
April 23rd, 2010Érase una vez caperucita roja que iba a llevar una cesta repleta de comidas ricas para su abuelita, la pobre enferma en el otro lado del bosque. Ya que iba y tenía que cruzar tantos kilómetros decidió ponerse las mallas bajo la capa con caperuza e ir a pleno galope, que las cenas de trabajo de las navidades pasadas le habían pasado factura en forma de cartucheras.
Así que iba cantando esa preciosa melodía que tanto sonaba últimamente por los podcast mas cool e in de música: “…all simple monkeys with alien babies…” tarareaba a los pájaros; “…amphetamines for boys crucifixes for ladies…” berreaba a las mariposas; “…shock is all in your heads…” murmuraba a los brezos.
De vez en cuando, debido a las altas temperaturas que la producían sudor en exceso, se paraba a la sombra de cualquier frondoso árbol para echar una siestecita, eso si, bien abrigada para no resfriarse. Sería toda una pena que no pudiera emborracharse todas las noches porque el doctor le tuviera que dar un antibiótico. Y de paso, se echaba unas partidas a la DS que le llevaba de vuelta a la abuela, junto con la mermelada, el pan con cereales y el orfidal. Unos días atrás se la había dado para piratearla en una tienda de los chinos previo pago en especias, y ya era hora de devolvérsela.
Estando ya cerca de la casa de su abuelita se vio sorprendida por el lobo feroz. “Qué poco original eres, lobo, así vas a acabar completamente encasillado y nadie te querrá para otra cosa que no sea un cuento cruel edulcorado”, le dijo al Canis lupus. “No seas tonta niña, tengo un buen book y un excelente representante además de un muy eficaz veterinario-dentista que mantiene fuertes, libres de caries y ausentes de sarro a mis piezas bucales, de las que me he servido para devorar gratuitamente a tu abuelita, acusada de infringir las leyes sobre propiedad intelectual” contestó rápidamente el lobo feroz e hizo una pausa para respirar mientras se preguntaba porqué no había puesto un punto en medio de tan larga frase. “Y que conste, además, que fue una comilona grotesca, dantesca y ensangrentada, todo por el mero placer de saborear carne humana como venganza hacia tí por dejarme por un hibernante Ursus arctos“, añadió.
“Yerras, despechado cánido. Aunque no lo sepas” contestó tranquilamente la roja sudorosa, con su caperuza sobre la cabeza. “¿ein?” exclamó el lobo feroz. “Si, así es. Me temía que pudiera pasar algo parecido así que ideé un plan: me fuí a un universo paralelo (pordiosquejuegodaparadox) en el que tu abuela se liaba con un Homo sapiens y tenían un retoño hembra igualico igualico a un humano, pero con los que serían tus propios genes. Lo secuestré cuando ya era mayor, me lo traje a esta realidad, y lo puse en la cama de mi abuelita con unos grilletes y unas mordazas. Así que es como si te hubieras comido a tu madre”.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado, con la moraleja de que practicar la zoofilia igual no es bueno. Ah, y además, que pasarse medio videojuego sin contarte las reglas para utilizarlas como recurso en los últimos 5 minutos del final tampoco me parece que lo sea. Hablo de inFamous.
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