mirror’s edge
Hay que aprovechar las vacaciones obligadas. Acabé el Bioshock y ahora mismo tengo a mi lado el Killzone 2 que hace un rato he ido a buscar a mi centro Game habitual (casi dos horas de viaje… que sistema de transporte urbano el de Santander City…). Y entre medias me he acabado el Mirror’s Edge, que para todas aquellas multitudes que me siguen diariamente es tontería repetirles que era un juego al que tenía muchas ganas. Me gustó mucho la demo, con esa vista del skiline de los tejados de la ciudad. Me engatusó con esos contrastes entre el naranja y el azul y con los espacios vacíos (no valdría para ser Atreyu), así que he disfrutado con los que dejan entrever los rascacielos de la ciudad, ahora también verde, amarilla y blanca.
En todo el juego se respira esa ambientación arquitectónica. Cualquier recoveco entre huecos de ascensores, aparcamientos y pasillos de oficinas es utilizado para mostrar escenarios de belleza lineal. Los ángulos rectos se combinan con los colores que comentaba antes, pero nunca con mas de tres a la vez. Y generalmente mates, reluciendo sólo algunos con brillo. Además, según la incidencia de la luz en tu cara la intensidad de los mismos varía, incluso si sales de una sala cerrada a un patio con mucha luz al principio lo verás casi todo blanco y poco a poco verás los colores reales. Una sensación parecida a la que sucede en la vida real, pero mas exagerado.
Y entre todo este panorama metropolitano te encuentras tú, Faith, saltando precipicios imposibles, haciendo cabriolas a cientos de metros de altura y si llegas a dominar un escenario exterior, disfrutando del paseo aéreo. Porque hay que reconocer que la sensación que ofrece el juego, sobre todo en dichos espacios, es inigualable. El huir de los enemigos corriendo sin parar, sorteando vallas, caminando por las paredes, enganchándote a tuberías… intuyendo por donde tienes que ir gracias a las pocas indicaciones de color se convierte en una experiencia muy intensa y gratificante. Hasta que te equivocas y acabas empotrado contra el suelo. Así, se entiende como una consecuencia normal la adoptada por DICE de alargar el juego a base de conseguir records de tiempo. Es una pena que en espacios cerrados esta fórmula no sea tan satisfactoria: los saltos tienen que ser mas precisos y muchas veces te preguntas si realmente no llegas a cierta pared porque tu personaje no puede saltar tanto o porque no apuras lo suficiente. A la hora del combate la precisión algo limitada del control, sobre todo si vas corriendo, también te hace algunas perrerías teniendo que dejar algunas veces parte del éxito de la escaramuza al azar.
Por otra parte, joder que corto es. Y claro, con una duración tan escasa es complicado desarrollar los personajes y la trama, por lo que resulta demasiado floja y algo vanal. Es una pena porque el argumento general es atractivo. La puesta en escena, explicando la historia mediante animación está bien resuelta a pesar del contraste con el juego ingame.
Y volviendo a la duración, he aquí mi experiencia: ya que leí que la relajada duración es de unas 10-12 horas, decidí jugarlo sin disparar a nadie y así alargar la vida útil del juego… y de paso obtenía un trofeo de plata, jeje. Pues bien, he ido contando las horas y es bastante triste. En doce horas lo he acabado. Y he de decir que durante tres he estado atascado en el penúltimo nivel. Después de ese desespero, en una hora se acabó. Y justo en ese momento me llegó un sms del Game para que fuera a recoger el Killzone 2 que tenía reservado.
P.D.: Vaya largo que me ha quedado el post… si sólo era para decir que si, que me ha gustado mucho. No creo que sea tan gran juego pero es bueno, y lo he disfrutado como un enano. Incluso creo que voy a intentar conseguir mas trofeos…
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February 25th, 2009 at 11:47 am
Si algun dia me aburro del killzone prometo jugar a este juego, espero que esta vez el online merezca la pena.
Saludos.
February 25th, 2009 at 12:24 pm
Jeje, esta tarde a ver si nos vemos online. Aún así Mirror’s merece la pena, y si lo alquilas te da tiempo a acabarlo antes de tener que devolverlo