Killzone se caracteriza, mas que por los ojos rojos, por encontrarse en ese limbo de videojuegos que está entre lo excelso y lo normal. Con el primer título pretendían mucho y se quedó a medias. Con Killzone 2 mostraron la potencia bruta de ps3 a la vez que ganaban méritos para convertirse en una saga con puntuaciones de noventa y muchos.
Y llegó Killzone 3 a los dos años de su antecesor. Dos años son poco para algunas cosas y mucho para otras, pero suficiente para perder gran parte de su identidad (sic). Muchos me machacarán cuando diga esto, pero el control de Killzone 2, pesado y lento, es una parte que le define, ofreciendo una dosis mas de realismo en un mundo irreal. Y esto no tiene nada de malo, a no ser que pretendas elevar el control de los Modern Warfare a la categoría de estándar en los fps.
También es suficiente como para coger lo mejor de los reyes del género e intentar adaptarlo. Han entremezclado fases de conducción y arcade con las propias de un fps, mas alguna otra de sigilo. Y al ser un juego tan corto (7 horas me ha durado) te acabas preguntando si es un fps o el arcade mix 2010.
Dos años bastan para crear una historia mas completa, con mas detalles, mostrada mediante escenas no jugables que cuentan sucesos paralelos necesarios para entender mejor qué estamos haciendo. Se agradece contextualizar nuestras acciones con la historia general mas allá de las órdenes recibidas por el pinganillo, pero dos años no son suficientes….
… para pulir el juego, y a las pruebas me remito: cinemáticas con planos de pocos segundos de duración, muchas veces inconexos, que sólo confunden al espectador, dejando mal contada los dos años invertidos en la historia.
Además, unido al doblaje pésimo, da que pensar sobre la existencia de una figura de dirección en el proyecto. Sobre todo una que evite perder la ambientación de premura y preocupación que se conseguía en Killzone 2 y que ha desaparecido en esta tercera entrega. Y desde luego, para estar a la altura de aquel final marcado por la angustia. De hecho, en Killzone 3 el final se muestra como algo anecdótico, sin importar la acción que se acaba de cometer. Con unas cinemáticas inconexas de esas de tres segundos y la frase final del protagonista, lo único que parece contar es que tenían mucha prisa en acabarlo.
En resumidas cuentas, a Killzone 3 le faltan 6 meses de desarrollo para acabar de perder su identidad propia.
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